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Los Sonetos lujuriosos de Pietro Aretino (1492-1556)

Actualizado: 14 mar 2022

Breve nota biográfica


Aretino nació el 20 de abril de 1492 en la ciudad toscana de Arezzo, el mismo año que sucedió la invasión del Imperio español al territorio hoy llamado Latinoamérica. Fue hijo de un zapatero, Luca del Tura y de la mujer Monna Tita. Desde el origen de su madre, el devenir de su vida y su muerte está colmada de leyendas y, obvio, de falsedades.

Cuando viajé por Perú, 1977, en Lima me encontré en el Museo Nacional, una exposición permanente, exclusiva para investigadores, dedicada al Arte Erótico Prehispánico Peruano: esculturas de parejas de hombres, parejas de mujeres en pleno actos eróticos; me llamó la atención una en especial: una figura masculina con rostro cadavérico, con un inmenso falo, erecto, tomado de una mano, obvio que se trata de una masturbación. En Chiapas, en la zona maya, he observado monumentos en piedra dedicados al falo. También entre los aztecas era frecuente el culto al falo. Lo que me cambió de inmediato la idea de que tales representaciones no eran exclusivas de los antiguos greco-romanos. Lecturas sobre el erotismo prehispánico en México de Miguel León Portilla, entre otros, me han permitido entender que dichas relaciones eran comunes en estas tierras de antiguas culturas como en los otros continentes, nos lo recuerda Georges Bataille en su necesario estudio, pleno de imágenes, llamado Lagrimas de Eros.

El libro que nos proponemos comentar: Pietro Aretino, Sonetos lujuriosos trae la introducción, traducción y notas de Cristancho Duque, encargado además de la agradable edición y diagramación, trabajo editado por Letra Dorada, 2021, colección Grandes Clásicos, impreso en Itagüí, Antioquia, Colombia. Cuando llegué a las VII Jornadas Literarias Internacionales Andrés Bello, a fines de noviembre del presente año, me encontré con la exposición de las diferentes publicaciones de varias editoriales invitadas y me atrajeron dos libros que de inmediato compré: Sonetos lujuriosos de Pietro Aretino y Priapica, Carmina Sensualis Amoris de Cayus Generosus Erigo, 733-766 d.n.e., traducción de Justo Ernesto Paladín y versión de Jandey Marcel Solviyerte, segunda edición, 2021, Colombia, Ediciones Letra Dorada & Ediciones Cosa Nostra, 2021. El mismo día conocí y traté el riguroso traductor y autor del puntual estudio de la vida y obra del poeta toscano: Cristancho Duque.

Pietro Aretino instalado en Perugia en 1506 adquiere estudios sobre técnicas pictóricas y empieza la escritura poética. En 1512 publica su primer poemario: Opera Nova del Fecundissimo Giovene Pietro Pictore Aretino, zoé Strambotti Sonetti Capitoli Epistole Barzellete e una Desperata y, señala el traductor “enmarcado en la tradición petrarquista, muy de moda a principios del siglo” XVI.

Llega a Roma en 1517 y el banquero Agustino Chigi lo acoge y lo relaciona en la corte de Luis X. Desde el momento del fallecimiento del papa (1 de diciembre de 1521) se inicia para el joven poeta “una vida llena de intrigas y calumnias” dado que con la aspiración de Giulio de’ Medici al papado inicia la escritura de “terribles libelos” contra el otro aspirante, Adriano Florensz, quien resulta electo, llamándose Adriano VI. De inmediato emprende la huida de Roma. Dos años después muere el papa elegido y es nombrado Giulio de’ Medici, quien, ahora Clemente VII, lo incorpora a la corte. El transcurso del año de 1524 a 1525 es “agitado” para el poeta Aretino. Se supone que en ese tiempo compone los Sonetti lussuriosi, los cuales suscitan, al ser conocidos, un especial escándalo, además de la defensa que hace ante el papa del grabador Marco Antonio Riamondi, quien ha grabado en cobre las posturas eróticas de las que tratan los poemas, circunstancia que lo lleva a abandonar Roma, por escaso tiempo en 1524. A la mitad del siguiente año sufre un atentado y es herido en las manos y el rostro, debido a ello, de nuevo, huye de Roma y se pone al servicio de Giovanni dalle Bande Nere -conocido un poco tiempo antes en pleno campo de batalla contra las tropas imperiales de Carlos V- en el año de 1525 da a conocer una nueva obra, la famosa Cortigiana.

El poeta trasiega. Se sabe que los últimos treinta años vivió en Venecia en medio de una grata vida palaciega, favorable para su liberalidad y las relaciones intelectuales y artísticas en la Europa de entonces. En Venecia conoció a Tiziano, artista que lo inmortalizó con un excelso retrato, conservado en la Galería Palatina de Florencia. También lo retrató Sansovino en un busto de San Bartolomé; trató, además, a otros maestros: Tintoretto, Sebastiano del Piombo, Giovanni Antonio Bazzi, Giovanni da Udine, Giulio Romano, Diego Hurtado de Mendoza, Francisco Delicado, Miguel Ángel.

En 1534, a los 42 años, fue un momento de suma creación para el poeta, gracias a que en ese tiempo escribió Il Ragionamento della Nana e della Antonia, La Passione di Giesú, además realizó la segunda redacción de la Cortigiana, las primeras obras religiosas, los Sette Salmi della penitenza di David y los tres libros de Umanitá di Cristo.

Nuestro poeta fallece de una apoplejía el 21 de octubre de 1556. Un traductor de Giovanni Boccaccio, Aldo Berti, uniéndose a los mal hablantes del poeta escribió: “El hijo de una ramera, nacido en un hospital, murió viejo y feliz, en un palacio, rodeado de comodidades y riquezas. Fue un canalla magnifico que supo trocar el fango en oro, los harapos en principesca púrpura, mediante el hábil manejo de su pluma y de su lengua” (cita de C. Duque).

Pero el acercamiento más preciso a la vida del poeta Pietro Aretino es el de Cristancho Duque, lo cito en extenso por lo desconocido entre muchos de nosotros y la significación del trabajo de investigación de Duque: “¿Pero ¿quién fue, más allá de estos datos ciertos o inciertos, este Pietro Aretino? Poeta, dramaturgo -género en el que descuella principalmente-, hagiógrafo, crítico de arte y temible libelista; odiado por muchos, amado por más y temido por todos; ‘el Divino para unos, Azote de príncipes para otros’, como bien apunta Villena, fue además de prolífico escritor, un sibarita que supo siempre aprovecharse de las circunstancias e inclinar la balanza a su favor. Mantuvo relaciones con papas, reyes y emperadores; chantajeó, aduló, calumnió, se movió de un bando a otro. Una de las anécdotas más ilustrativas al respecto es que, después de haber tomado partido por Francisco I, rey de Francia, en su guerra contra el imperio español, volcó inesperadamente su lealtad hacia Carlos V, como si previese lo que habría de deparar el destino en aquella guerra. No en vano el poeta, el vate, es aquel que vaticina. Sus pactos se regían por el concepto del do ut des, que en no pocos casos era para él más bien un ‘dame y no hablaré mal de ti’. Su pluma era tan temida que todos los poderosos procuraban ganarse su favor, pues sabían muy bien que no tenerlo de su parte podría significar eventualmente tenerlo en su contra.

“Recordemos, a propósito, el famoso epigrama que escribió el obispo Paolo Giovio después de recibir la falsa noticia de la muerte del poeta: Yace aquí el Aretino, poeta toscano: / De todos habló mal, menos de Cristo, / excusándose en decir: ‘no lo conozco’”.

Más adelante hablaremos del mito y del hombre que fue Aretino y, por supuesto, de los Sonetos lujuriosos.


Publicado en el diario Chiapas en la Mira el 13 de diciembre de 2021

 

Ricardo Cuéllar Valencia. Sociólogo, poeta, crítico, investigador literario y doctor en Literatura. Nació en Calarcá, Colombia, el 10 de septiembre de 1946. Ha colaborado en revistas y suplementos literarios de Colombia, México, Cuba, Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Francia y Australia. Reside en México desde 1981. Es profesor de la Licenciatura en Lengua y Literatura de la Universidad Autónoma de Chiapas. Es autor de varios libros de poesía publicados en México y Colombia, así como de publicaciones académicas, y coautor de distintas antologías poéticas.

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