Los trístidos
En estos relatos, Walther Espinal nos presenta, desde la ficción, una realidad incómoda aunque poco recordada: la de los lazaretos, leprosarios o leprocomios de Colombia entre los siglos XVIII y XX. Lugares como Caño de Loro, Contratación y Agua de Dios, antaño famosos por ser «campos de concentración» de leprosos, pasan por estas páginas habitados por personajes singulares de distinta procedencia, condición y temperamento, pero marcados todos por el estigma del contagiado al que hay que apartar de la sociedad. Su calidad de relatos viene dada por la ausencia del hilo narrativo usual: introducción, desarrollo y desenlace, sino que, compartiendo espacios, tiempos y personajes, cada uno constituye una historia completa y particular: relatos cortos que no dejan de arrancar al lector, a pesar del escenario esencialmente trágico, una risa o una sonrisa escéptica. No ha sido común en lo que va de este siglo revivir estas realidades, a veces como anécdotas o recuentos sumarios del pasado, muy pocas en forma de relatos llenos de gracia como los que componen Los trístidos.
«La enfermedad desnuda nuestra malhadada condición humana y nos empuja a lugares indescifrables, parajes insondables en los que se advierte que lo antinatural es la salud. Me hice a la idea de asistir a los leprosarios reales de un país que los alejó de cualquier posibilidad de vida, los abandonó y, sin ningún reparo, los maldijo por enfermos descreídos de la existencia de Dios. Esta propuesta literaria es la suma de un texto bien tejido, ficcionado en la realidad y habitado en el mundo real» (Juan Carlos Rodas).
